Desde hace tiempo tengo una amiga que se llama
Maribel, amigos comunes nos presentaron y hace tiempo
que nos conocemos, ella tiene novio, se lo presente yo,
y nunca ha dado imagen de sentirse atraída por
el sexo femenino, vamos que es heterosexual, aunque yo
sabia que ella aun era virgen, pues es un poco anticuada
y le da miedo el sexo, ya sabéis... embarazos,
enfermedades y demás tabúes que rodean tan
fabulosas experiencias, el caso es que ha mi me gustaba
de siempre y mas de una vez... había disfrutado
de su compañía.
Hace un año Maribel y su novio discutieron, ella
vino a mi llorando, nunca lo olvidare, ella me abrazo,
era verano, su calor me invadió, y su olor corporal
me cautivo, ella lloraba, yo la consolaba, le seque las
lagrimas con mis manos y comencé a acariciarle
los brazos, la senté en un banco y yo me arrodille
delante de ella, ella llevaba pantalones cortos así
que empecé a acariciarle sus piernas, al rato ella
se reincorporo y me agradeció mi ayuda, desde ese
día no he parado de pensar en ella que por su parte
volvió con su novio.
Ella es la reina de mis fantasías lésbicas
y muchas veces sueño que es mía y su cuerpo
me pertenece, ella es rubita, con la piel pálida
y clarita, además es inteligente y deportista lo
que hace que tenga un culo 10, perfecto, es el culo mas
redondito y respingón que jamás halla podido
ver, además de esto hay que ser justos y decir
que tiene unas tetas preciosas, una talla noventa muy
bien aprovechada, ¿Que como lo se? Je je je, pues
os lo cuento. Un día estuve en su casa, estudiando
y la verdad es que... ¡valla pijama que tenia! la
parte de arriba era una camisa de botones con mas de la
mitad desabrochados, hacia ya calorcito y no llevaba sujetador
con lo que cuando se inclinaba hacia delante yo disfrutaba
de la vista de sus bonitas tetas, muy bien colocadas y
con dos preciosos pezones.
El caso y la historia que me disponía a tratar
es la siguiente, hace dos semanas me invito a su parcela
a bañarnos en la piscina y a quedarme a dormir
en su casa del campo así que acepte. Nada mas llegar
fuimos a la habitación, soltamos las mochilas y
nos fuimos a la piscina con nuestros bikinis, estábamos
solas pues habíamos ido en autobús y sus
padres se habían quedado en Sevilla, en casa, tenia
cosas que hacer. El agua estaba perfecta y nos sumergimos
en ella, yo le intentaba ahogar y ella también
a mí, solo era un juego pero me permitía
tocarla, cogerla de la cintura y cuando mis manos resbalaban...
incluso acariciar su firme culo.
Aquello me gustaba, no quería que la tarde terminara,
no quería dejar de sentir su cuerpo cerca del mío.
Entonces Maribel salió del agua, desabrocho la
parte de arriba de su bañador y dejando su pecho
al descubierto se tumbo a tomar el sol. Entonces llego
mi hora, ella se encontraba boca arriba, con los ojos
cerrados tomando el sol sobre una tumbona, yo me acerque,
unte crema en mis manos y las lleve... a su pecho, ella
reacciono de primeras:
- ¿Que haces?
- Anda que te vas a quemar... ¡so tonta! - le replique,
continuando a lo mío.
Ella entonces sonrió y cerrando sus ojos dejo
que siguiera como si no le diera demasiada importancia,
yo tocaba sus tetas con lujuria, masajeaba sus firmes
tetas mientras sus pezones se endurecían pero no
podía seguir pues sabia que si seguía ella
lo hubiera notado todo, si es que no lo había hecho
ya, sabia que ella no hubiera aprobado el juego, así
que lo deje ahi y seguimos bañándonos y
jugando.
Todo había terminado, llego la noche y tras ver
la tele un buen rato nos fuimos a la cama, ella entro
al baño para ducharse y cambiarse, yo ya lo había
hecho, entonces salió, con una camiseta cortita
y unas braguitas blancas preciosas, su camisa dejaba al
descubierto toda la parte baja de sus braguitas, las cuales
le estaban algo grandes, esto provocaba que la parte de
atrás se el metiera por la rajita del culo, quedándole
este como un tanguita, su culo, vuelvo a repetirlo era
fabuloso, y yo estaba bien húmeda de solo mirarlo
pero nos acostamos y nos dormimos... al menos eso debió
pensar ella, quien por el calor se había destapado
sin querer.
Ella dormía pero yo no, así que metiendo
mi mano por debajo de mis braguitas comencé a masturbarme
mientras observaba su precioso culito y parte de su chocito
que por uno de los lados de sus caídas braguitas
por su tamaño dejaba ver, empecé con un
dedo, después pase a dos y termine con tres...
hasta correrme varias veces. Después me limpie
bien, volví a la cama y dormí, dormí
lo que pude, jamás lo olvidare.
Sé que fui cobarde pero algún día
lo intentare, o al menos eso espero.
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