¿Creen que los casados no nos masturbamos
como los solteros?, Pues se equivocan. Solo que, por los
motivos que lo hacemos, por nuestra experiencia sexual,
nuestras pajas son bastante más sofisticadas...
A mí me gusta que me miren mientras lo hago. Tengo
46 años, casado, 3 hijos. Mi esposa acaba de cumplir
51años. Hace dos meses cumplimos 21 años
de casados. Aun recuerdo cuando mi padre me aconsejaba
que no me casara. Que mi esposa seria mayor y me traería
problemas. En aquel momento... como todo joven, no lo
entendí y no comprendía que quería
decirme.
Debo aclarar que mi esposa es una mujer ejemplar en todo.
Trabajadora, honesta, sincera, en fin, todas las cualidades,
pero... sexualmente... ahí falla. Para colmo, yo
soy todo lo contrario, o mejor dicho, siempre fui lo contrario,
si por mí fuera, me lo pasaría cogiendo
la mayor cantidad de veces posibles por día. Me
encanta chupar la concha... ah! si! Cómo me gusta!
Ese clítoris bien durito... mmmm chuparlo, lamerlo,
acariciarlo, que hermoso! Ya se me pone dura... de solo
pensarlo, de solo relatarlo en estas líneas.
Ahora bien, resulta que de todo esto, a mi esposa, no
le gusta nada. Hacemos el amor una vez por semana y de
forma convencional y más común. Y ahí
termina todo. Intentamos si, alguna que otra vez cambiar...
pero siempre caemos en lo mismo, a ella no le gusta, no
le interesa.
Bien, al principio de casados, intente las mil y una
formas, pensando que cambiaria, que más adelante
le va a gustar... pero lamentablemente, no resulto. Ya
a los 3 o 4 años de casados empecé con las
benditas pajas, incluso me masturbaba acostado con ella
durmiendo al lado. Roncaba y roncaba y yo con mi mano
derecha sobre el falo, dale que té dale. Ufff,
si me habré pajeado! Con el correr del tiempo,
ya me di cuenta que acostarme junto con ella No servia
para nada, así que empecé a quedarme levantado
por las noches y a pajearme mirando películas pornos.
Tanto fue así, que me di cuenta que me encanta
pajearme mirando películas, y si hago un balance,
hasta diría que me gusta mas pajearme que cogerme
mi mujer. Una de mis fantasías sexuales fue y es,
justamente, pajearnos mutuamente con mi pareja (hoy, sea
cualquiera la mujer que este conmigo) mi sueño
es pajearme delante de cualquier mujer mientras ella también
se masturbe.
Ufff...!! De imaginarlo siento un hormigueo en el estomago.
Bueno, todo esto fue a modo de presentación. Resulta
que hace apenas unos 6 meses, mi esposa contrato una joven
de 23 años para que ayude en los quehaceres domésticos.
Como ya dije al principio, ella realmente trabaja mucho.
Su horario de trabajo es de 7 Am a 15 Pm, mi horario es
de 9 Am a 13hs y a la tarde no es tan riguroso mi horario.
A la joven se le pidió que venga a casa de 8,30
Am a 12,30 hs Bien, así transcurrió un mes,
la empleada, mas bien bajita, pero muy bien de todos lados!.
Una mañana, no escuche cuando ella llegó,
ya que normalmente entraba lo más silenciosa posible
para no despertarme a mí justamente. Repito, yo
no la escuche, pensé que no vendría ese
día, me desperté y como siempre, muy caliente,
pensé, mejor que no haya venido así me pajeo
a gusto, con mi palo duro, así que, decidí
pajearme tranquilamente antes de ir a trabajar. Saque
por el costado del calzoncillo mi palito y comencé
con el sube y baja. Quería acabar rápido
ya que tenia que ducharme aun para ir a trabajar. Ya tenia
la cabecita bastante hinchada y roja cuando escuche como
un suspiro en la puerta del dormitorio. Me quede como
paralizado, pensando y en el acto comprendí. Ella
había venido y por lo visto me estaba espiando
por la puerta semi abierta. Mire para el frente de la
cama que esta el espejo y efectivamente, a través
de el vi que había una persona, si bien no podía
verle la cara, pero si, que había alguien allí.
Al principio sentí como vergüenza de ser descubierto,
a los 46 todavía pajeandome! Pero al notar que
no se retiraba de la puerta, (quería decir que
le gustaba lo que estaba viendo) entonces retome la actividad,
lentamente y cada vez más ligero, esa persona seguía
parada allí no se iba y eso me calentó mas,
detuve de golpe todos mis movimientos y jadeos y ahí
si pude notar también unos jadeos bastantes intensos
desde la puerta Hice como que no me di cuenta y ahora
si, acelere el ritmo y salto la lechita ajjjjj!! que bello!!
Mientras dejaba caer las ultimas gotitas escuche clarito
la puerta del dormitorio continuo que se abría.
Era ella que se había ido.
(Supongo que debe haber acabado también o sino
se debe haber dado después sola una vez que me
fui al trabajo).
Desde ya, anduve todo el día, con lo vivido en
la cabeza. Entonces me dije, planifica la segunda paja
para ella.
Espere ansioso que llegara el lunes, y nuevamente sucedió
lo del viernes. Ella entro muy despacito (pero esta vez
pude escuchar sus pasos muy sigilosamente) y tal cual
me lo suponía, se dirigió en el acto a mi
dormitorio Yo había dejado como la vez anterior,
apenas abierta la puerta.
Cuando note su presencia entonces comencé. Tirando
el calzoncillo a un costado de la cama y abriendo bien
mis piernas empecé con el sube y baja, muy lentamente,
observando como la cabecita empezaba cada vez más
roja y cada vez más grande. Sintiendo cada palpitación
de mi pija, sintiendo como iba cada vez engrosando y endureciéndose
más. Mojaba mis dedos con un poco de saliva y esa
saliva la depositaba suave sobre el borde del glande para
que el sube y baja sea más placentero. Con mi mano
izquierda acariciaba mis bolas, también suave,
lentamente. Movía mis caderas hacia arriba y abajo
como como si realmente estuviera metiéndola en
una conchita... suave... jugosa y dale y dale. Mi pija
largo por si sola una gotitas de flujo de lubricación
natural, ahí, apretando la cabecita bien roja le
di unos tironcitos haciendo un anillo con los dedos índice
y pulgar formando un aro. Ufffff! Que paja! Que hermoso!
y suspendía los movimientos, prolongando ese momento,
no quería acabar aun, respiraba cada vez mas fuerte,
más intenso y otra vez, sube y baja y suspender
cuando sentía que me venia, con mi mano izquierda
me apretaba bien la base casi hasta el dolor para no acabar.
Que placer! la cabeza ya era un rojo fuerte casi púrpura,
parecía que iba reventar, no daba mas, mis caderas
seguían subiendo y bajando también, junto
con la derecha uuuufff! Entre mis gemidos y la cama era
un ruido infernal, entonces cuando ya no di mas hable
en voz alta, pero como si estuviera solo, “Mamita
que me vieneeeee...!!” y zasssss que acabada...
por favor! Me quede unos minutos así, panza arriba
viendo salir el ultimo chorrito de semen y caer sobre
mis bolas, mis movimientos de la mano ya eran suaves y
entonces recién escuche otra vez la puerta de habitación
de al lado quería decir que mi amiguita no se había
perdido ningún detalle.
Ahora a pasado ser una practica casi normal.
Creo que por lo menos somos 3 las personas bien satisfechas
primera mi mujer, ya que desde entonces no la molesto
para cojer (tengo una forma de descarga genial). Segundo
yo, aunque no he podido lograr mi fantasía y tercera
la empleada. Porque estoy seguro que ella también
se debe echar unas acabadas bárbaras.
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